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29 enero, 2020

Cómo Actuar con las Personas Tóxicas en la Boda

Organizar una boda es un hecho estresante de por sí, de eso no hay ninguna duda. Aunque es un momento emocionante, hay muchos detalles de los que preocuparse, una gran cantidad de cosas que decidir y mucho tiempo que dedicarle.


Si a eso se le suma el estrés añadido de una o varias personas tóxicas que interfieran con su actitud y sus comentarios en ese proceso, el efecto puede ser catastrófico. De hecho, si la relación es muy directa y están muy involucradas en la boda, podéis llegar a sufrir problemas físicos y psicológicos, incluso llegar a cancelar la celebración del matrimonio. Así que mucho cuidado con este tipo de gente.


En este post quiero daros información básica para detectar a las personas tóxicas en la boda y cómo actuar ante ellas.


Cómo actuar con las personas tóxicas en la boda
   
Qué es una persona tóxica


Es aquella que os hace daño, que os hace sentir mal y con la que no os apetece estar. Pero, ojo, no hay que confundir a las personas molestas con las tóxicas.


Las personas muy celosas, las que tienen envidia enfermiza, las supercontroladoras, las dictadoras, las hipercríticas, las manipuladoras, las faltas de empatía en grado sumo, las negativas a nivel "pro", las malvadas... esas son tóxicas. Pero falta un elemento imprescindible en esta ecuación: que esas actitudes os afecten y os hagan daño, porque lo importante no es que la persona sea tóxica, sino que lo sea la percepción de la relación que tenéis vosotros.


Qué personas tóxicas os podéis encontrar en la boda


✿ Padres/suegros. El hecho de ser las personas que probablemente estén más cerca de vosotros, son los que os expondrán a más estrés si vuestra relación es tóxica.


✿ Hermanos/cuñados. Al igual que en el caso de los padres y suegros, si vuestra relación es fuente de tensión e incomodidad para vosotros, empeorará durante la boda.


✿ Otros familiares menos cercanos en cuanto a parentesco que los anteriores, pero con los que tengáis un trato muy cercano o que tengan cierta influencia sobre vosotros, como abuelos, tíos, primos...


Novio rodeado de amigos y familiares mientras se viste
Las personas tóxicas suelen estar muy cerca de vosotros


✿ Amigos. Porque sí, también hay amigos que pueden ser tóxicos, tanto lo más íntimos como aquellos con los que tenéis menor contacto.


✿ Proveedores. Aunque no lo creáis, un proveedor nupcial puede serlo. Si no os trata con respeto, si no os escucha, si desoye vuestras peticiones, si os hace sentir inseguros, si hace comentarios inapropiados, si únicamente busca su interés, si se desentiende, si os genera estrés... es un proveedor tóxico, es incluso letal, porque dependéis de él y encima os va a costar dinero.


Antes de nada, analizad la situación


✿ Identificad a las personas tóxicas.


✿ Analizad si son personas tóxicas de forma habitual o se están comportando de ese modo con motivo de la boda.


Dos personas dándose la mano en un bosque, una con la mano limpia y otra con la mano pintada de negro con un diseño atemorizante


✿ Preguntaos si realmente son tóxicos o si es una percepción vuestra. O incluso si todo es cuestión de roces habituales por la convivencia o un malentendido entre vosotros. 


✿ Valorad vuestros sentimientos y reacciones frente a las personas tóxicas. Todos no tenemos el mismo nivel de tolerancia ante ellas. Hay quien es capaz de abstraerse y mantener la calma ante los comportamientos y comentarios dañinos, y quien sucumbe ante ellos, dejándose llevar por el estrés, la ansiedad, la tristeza o incluso la ira.


✿ También conviene que os preguntéis por el efecto que esas personas dañinas pueden tener en otros asistentes a la boda. En muchos casos pueden verse más afectados otros invitados que vosotros mismos.


Primero vosotros


✿ Lo primero y fundamental es que os antepongáis vosotros a los demás, al fin y al cabo es vuestra boda.


✿ Tened en cuenta que la organización de una boda es una época estresante de por sí, por lo que no os conviene añadirle elementos negativos. 


Novios en la parte trasera de una camioneta, ella con la cabeza en el hombre de él, él mirándola con amor
Lo primero: vosotros y vuestra felicidad


¿Y si no les invitáis?


✿ Valorad las consecuencias de no invitar a esa persona. Y me refiero al daño real que puede derivarse de no contar con ese invitado tóxico, no a las películas que solemos contarnos a nosotros mismos.


✿ Poned en la balanza si esas consecuencias os compensan respecto a gozar de más tranquilidad antes y durante la boda.


✿ Preguntaos cómo os sentiríais sin la presencia de esa persona... y cómo os sentirías con su ausencia. Es algo que os dará una pista muy fiable de lo que debéis hacer: invitarle o no invitarle.


Mujer sentada en un banco tapándose la cara con las manos-


✿ Si todavía no tenéis claro si excluir a esa persona de la boda, podéis quedar antes de la boda para comprobar cómo se comporta y cómo os hace sentir. Puede simplemente para tomar un café o un aperitivo, y así podréis valorar su actitud en un momento menos estresante que la boda y tomar una decisión.


✿ Puede ser la oportunidad perfecta para deshaceros definitivamente de relaciones que no aportan nada a vuestra vidas y que os perjudican.


Cómo hacerle frente


En general


✿ Mi consejo principal es éste: no tengáis miedo de decir no. En muchos casos el pánico a negarse a algo, a no soportar ciertas palabras o actitudes y a ponerse en su sitio es peor en la cabecita de cada  uno que en la realidad. 


✿ A la hora de hacer frente a una persona tóxica hay que hacerlo con asertividad, firmeza... pero con educación. Habrá quien piense que recibir un no asertivo es rudo y maleducado, pero es su forma de verlo porque se siente atacado, no la realidad.


Guantes de boxeo


✿ Podéis ir castigando en pequeñas dosis los malos comportamientos de ese tipo de personas, quitándoles privilegios, así no permitiréis que vayan ganando terreno. Si eso no sirte efecto, tendréis que tomar una decisión más tajante, o incluso llegar a romper la relación.


✿ Tened en cuenta quién paga la boda, porque si son vuestros padres, os será mucho más difícil manejar la situación. 


En el caso de los proveedores


✿ En el caso de los proveedores los que pagáis sois vosotros, no lo olvidéis, así que no tenéis por qué soportar que os hagan sentir mal, que os ofendan, que os manipulen o que no os escuchen.


✿ Si la persona que trata con vosotros es tóxica, pedid que os cambien de interlocutor o de colaborador.


✿ Si la actitud persiste, porque es política de la empresa o porque os presta el servicio una sola persona, cambiad de proveedor.


✿ Podéis hablar con alguien de vuestra confianza para que sen encargue de mantener a raya a esa persona el día de la boda.


Espero que no tengáis a ninguna persona tóxica cerca, pero si la hay espero que este post os ayude a lidiar con ella antes y durante la boda. 



 
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La primera vez que apareció el post Cómo Actuar con las Personas Tóxicas en la Boda fue en el blog de ¿Quién Dijo Boda? 


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Cómo actuar con las personas tóxicas en la boda by ¿Quién dijo boda? - Arancha Moreno is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

04 noviembre, 2015

Motivos de Discusión al Organizar la Boda

Organizar una boda es algo maravilloso, qué os voy a decir yo que me dedico a ello, y me encanta. Es un momento lleno de actividad, de ilusión, de emociones... Y precisamente por todo eso, también es un momento que puede resultar muy estresante.

 
Y ese estrés, junto con la enorme cantidad de decisiones que hay que tomar a lo largo de la organización, puede ser motivo de discusiones en la pareja.

 
A continuación os cuento algunos de los motivos más habituales que propician desencuentros a lo largo de la preparación de la boda:

 
Motivos de discusión al organizar la boda


Presupuesto


Uno de los puntos de la organización que suele generar más problemas es el de la inversión que se va a realizar en la boda, viaje de novios incluido. 

 
Para evitar discusiones en este sentido sería conveniente que, antes de comenzar a organizar nada, decidierais cuánto os vais a gastar. Y esa decisión debería ser tomada por ambos, incluso si los ingresos provienen sólo de uno de vosotros. Al fin y al cabo, la aventura de la boda y sus consecuencias económicas os conciernen a los dos


Paraguas con dineroEs importante que a la hora de planificar ese gasto, lo hagáis de una forma realista, teniendo en cuenta la cantidad de dinero a la que podéis acceder vosotros mismos. Ya sea procedente de vuestros ahorros o de algún tipo de financiación, pero sin contar con los posibles regalos en dinero de los invitados. Esa será la mejor forma de no encontrarse con una sorpresa desagradable a la hora de hacer el recuento de los ingresos en la cuenta bancaria o de los consabidos sobres...

 
Por otra parte, no sólo es importante que decidáis cuánto, también en qué os vais a gastar ese dinero. Valorad entre los dos cuáles son las partidas más importantes para vosotros y poned la mayor parte del dinero en ellas y recortad o eliminad las que os parezcan prescindibles.

 
Os sugiero que todo eso lo vayáis poniendo en papel, porque os quedarán más claras las cosas y, en caso de duda, siempre tendréis un recordatorio a mano. Y eso ayuda bastante a ajustarse al presupuesto.

 
Tipo de ceremonia


¿Religiosa? ¿Civil? ¿Simbólica? En caso de que cada uno tenga una opinión distinta en cuanto a cómo debe ser la ceremonia, la cosa se puede complicar. Las convicciones en este sentido suelen ser fuertes, por lo que os aconsejo que os sentéis tranquilamente (tranquilamente... y solos, sin padres ni hermanos de por medio) y habléis acerca de las razones y lo que supone para cada uno de vosotros una u otra elección. 


A partir de esos argumentos, prescindiendo de las presiones externas y la cabezonería infantil, lo ideal es llegar a una entente cordiale. 


Os pongo un ejemplo. Ella prefiere una ceremonia civil, porque no es creyente y huye de todo lo que tiene que ver con la religión. Él, un poco por convicción y un mucho por la presión de sus padres, quiere una ceremonia religiosa a toda costa. Menudo lío, ¿verdad? Si ambos se enrocan en sus posiciones, la cosa pinta mal. Quizás la solución a este problema sea que, escuchando al otro (de corazón), cada uno valore para quién supone más sacrificio ceder.


Al fin y al cabo, lo que importa es con quién os vais a casar, no el cómo. 

 
Lugar de celebración 


Otro punto que puede generar discusión es el lugar. ¿En mi ciudad o en la tuya? ¿En mi parroquia o en la tuya? ¿En una finca o en un hotel rural?


Para llegar a este tipo de elección, lo más importante no debería ser lo que quiere uno o quiere el otro, sino lo que es más adecuado para el presupuesto, el tipo de boda y el número de invitados que tenéis previstos. 


Ceremonia al aire librePor mucho que a alguno guste una boda en la playa, si la mayoría de vuestros invitados no se pueden desplazar, deberíais eliminarlo de la lista de posibles lugares. O, por mucha ilusión que os haga a uno de vosotros el que la ceremonia se celebre en la catedral de vuestra ciudad, si vais a ser 20 invitados, quizás lo mejor sería buscar una iglesia más íntima y acogedora.


Y en caso de que las elecciones de ambos sean apropiadas, si la otra persona ha cedido ya en alguna parte de la organización...  ¿por qué cedes tú en ésta? Y viceversa, claro


Invitados


Este es un motivo de polémica, porque entran en juego muchos factores: compromisos propios que no son los de la otra persona, compromisos de los padres de ambos, personas non gratas para alguno de los dos.. 


Antes de elaborar la lista de invitados y poneros a discrepar, consultad el presupuesto, porque eso marcará la cantidad de personas a las que podéis invitar. Eso facilita algo las cosas.


Después os sugiero que hagáis dos listas, una para cada uno, con los invitados clasificados según la importancia que tienen esos invitados para vosotros. La idea es que estén lo más igualadas posible en cuanto a número de candidatos. Luego sólo tendréis que ir tachando un invitado cada uno, hasta que lleguéis al número total que hayáis decidido de antemano.

 
Padrinos


Si os vais a regir por la tradición, no tendréis ningún problema, puesto que está claro: padre o familiar varón más cercano a la novia = padrino y madre o familiar femenino más cercano al novio = madrina. 


El problema puede surgir si vais a elegir otro tipo de fórmulas. En este caso os aconsejo que sigáis el mismo criterio que con la ceremonia.

 
Suegros


En este caso las dificultades surgen cuando el suegro o la suegra (o ambos) quieren tomarse más atribuciones que las que quiere la pareja. 


Novios felices
No dejéis que nadie ni nada se interponga entre vosotros
En este caso lo ideal es marcar los límites desde el minuto uno, primero entre vosotros y luego comunicándoselas de forma delicada a los interesados. 

 
Si no pactáis este asunto antes, lo más probable es que cuando alguno de los suegros se exceda en sus funciones, el hijo (o hija) defienda a su padre o su madre... y la confrontación ya está servida. 

 
Y, como siempre recomiendo, si recortáis las funciones de padres o suegros en la mayor parte de la boda, dejadles que participen en algún punto de la boda. Puede ser eligiendo algo (algún elemento de la decoración, la música de la ceremonia, los detalles para los invitados...) o participando en la ceremonia o la recepción del algún modo.

 
Hermanos y cuñados 


Sucede igual que en el caso de los suegros, aunque puede haber un problema añadido si va a haber damas de honor o su equivalente masculino. 


Lo ideal es que cada uno elija a sus acompañantes, independientemente del parentesco. Es decir, si la novia quiere damas de honor, no debería verse forzada a admitir a una cuñada insoportable, sólo porque es la hermana de su futuro esposo. Y viceversa. Esto, por supuesto, no supone un problema si hay buenas relaciones familiares entre todas las partes. 

 
Reparto de tareas


La disputa en este caso puede ser por exceso o por defecto. Si uno de los componentes de la pareja se desentiende y todo el peso de la organización recae sobre el otro, puede ser fuente de discusiones, sobre todo si el organizador desea ayuda. 


Y, por el contrario, si uno quiere colaborar y tomar decisiones en la planificación y ejecución de la boda y el otro no se lo permite, la discusión está servida.


Mi consejo es que decidáis de antemano quién hará qué... y por escrito. No es necesario hacer un documento ante notario, no, pero sí escribir una lista en un papel.


El reparto de tareas será más fácil, por supuesto, si contratáis a una Wedding Planner, porque la mayor parte la organización será tarea suya. 

 
Votos


Intercambio de alianzas
La redacción de los votos puede ser motivo de peleas, sobre todo si uno de los dos no quiere hacerlo o se lo está tomando con mucha tranquilidad, y la otra persona se lo toma mal.


Muchas veces detrás de esta negativa suele estar el miedo escénico a la hora de pronunciarlos en público, el pudor por tener que expresar sentimientos delante de mucha gente o, simplemente, la incapacidad para escribir un texto.


Habladlo, y si alguno no quiere votos, es mejor que no los haya y evitar las disputas. No son imprescindibles.

 
Vestuario

 
Y, por último, el tema del vestuario. Si cada uno de vosotros tiene un estilo distinto, es probable que disintáis a la hora de elegir la ropa y los complementos que luciréis ese día. Hablo del "yo no me pongo chaqué ni loco", el "me voy a poner tacones, sí o sí, aunque te saque la cabeza" o el "quiero llevar las Converse o no me caso"... ¿te suena?

 
Novios felices en una barca
Lo más importante: vosotros dos
En este caso sólo hay una solución: llegar a un punto medio. Rebajando las exigencias de cada uno para acercarse al otro, sin necesidad de renunciar a la propia personalidad. 


Y recordad: en la boda lo más importante es el por qué, no el cómo, el dónde o el cuándo, así que no merece la pena discutir por ello. 





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La primera que vez que apareció este artículo fue en El Blog de ¿Quién dijo boda?



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