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17 abril, 2024

Errores que Ponen en Riesgo Vuestra Economía al Organizar la Boda

Solemos asociar las bodas con el amor, con el compromiso, con la fiesta o con compartir un día feliz con la familia y los amigos. Pero se nos suele olvidar algo importante: el dinero. 


Y es que una celebración de este tipo cuesta dinero, normalmente mucho. Tanto que si se toman malas decisiones, la boda puede poner en peligro la estabilidad económica de la pareja, tanto a corto como a medio plazo. 


Para que no os ocurra a vosotros a continuación comparto con vosotros algunos errores que se suelen cometer a la hora de organizar la boda y que pueden suponer un riesgo para vuestra economía.


Errores que ponen en riesgo vuestra economía la organizar la boda


Pensar en aparentar, en el postureo, antes que en lo realmente importante. Cuando lo único que se busca es dejar con la boca abierta a los demás, en ser envidiados o en conseguir viralizar la boda en redes sociales es muy fácil gastar (mucho) más de la cuenta para lograrlo. Y lo fundamental a la hora de celebrar el matrimonio es el amor que os tengáis, el compromiso que adquiráis como pareja y compartir el momento con las personas verdaderamente importantes para vosotros. 


 No hablar de vuestra situación económica antes de comenzar a organizar la boda y de cómo queréis enfocarla económicamente. Es fundamental que ambos estéis de acuerdo en cuánto y en qué vais a gastar vuestro dinero, porque al fin y al cabo os afecta a ambos. 


Pareja tomada de la mano mientras toma un café, ella luciendo un anillo de compromiso


 No establecer un presupuesto realista y más bien conservador. Debéis analizar cuál es vuestra situación económica presente y futura, para decidir cuánto os podéis gastar sin que os suponga un quebranto del que os puede costar recuperaros. 


 No respetar el presupuesto que os hayáis propuesto. Y es que no sólo hace falta definir lo que vais a gastar, sino seguirlo al pie de la letra, sin desviaros pase lo que pase. 


 Dar por hecho que vuestros padres van a hacerse cargo de muchos de los gastos de la boda y que su aportación no tendrá límite en cuanto a cantidad. Es de suma importancia que lo habléis con ellos de forma directa y honesta, pero también lo es tener en cuenta su situación financiera y respetar su decisión, sea la que sea. 


 Pensar que vais a financiar la boda con el dinero que os vayan a regalar los invitados con motivo de la boda, porque eso no va a ocurrir. Habrá asistentes que cubran con creces su cubierto, mientras que otros contribuirán con cantidades menores o que os harán un regalo que no consista en dinero. Además, debéis tener presente que los gastos van mucho más allá del cubierto. Las invitaciones, el vestuario, los complementos, el ramo y el prendido, la decoración, los detalles que se entregan como recuerdo y otros gastos son casi tan importantes como los del banquete en sí y también hay que hacerles frente. Aunque es cierto que el número de invitados tiende a disminuir notablemente en las bodas actuales, lo cierto es que el gasto final es prácticamente el mismo que hace unos años por el incremento de los precios y por la complejidad y especialización que requieren la mayoría de parejas. 


 Utilizar todos los ahorros o el fondo que tengáis para emergencias para la celebración y el viaje de novios. Aunque os haga mucha ilusión tener una boda de cuento de hadas, quedaron sin un colchón financiero para hacer frente a necesidades cruciales o a imprevistos es un tremendo error. La celebración os supondrá un día de felicidad, pero la tranquilidad económica a medio plazo no tiene precio. 


Mujer sosteniendo un tarro con ahorros


 Pedir un crédito, sobre todo si es uno de los que son destinados al consumo, para hacer frente a los gastos de la organización. Los motivos para no hacerlo son los mismos que para no recurrir a todos los ahorros. 


 No valorar la posibilidad de posponer la boda o que sea lo más íntima y sencilla posible si vuestra situación financiera no es la adecuada. Aunque os desilusione, retrasar la boda hasta que vuestra economía pueda resistir lo que supone este tipo de eventos os evitará muchos quebraderos de cabeza. 


 No llevar el control de los gastos de manera exhaustiva. Es vital que llevéis un apunte de todos los pagos que vayáis haciendo a lo largo de la organización, hasta el más pequeño. También es conveniente apuntar la fecha y la cantidad de los plazos que tengáis que ir pagando a los proveedores, para comprobar que los realizáis en fecha y que tenéis fondos disponibles para hacerles frente.  


 No abrir una cuenta bancaria destinada únicamente a los pagos de la organización de la boda, así como contratar una o dos tarjetas de débito (mejor que de crédito) asociadas a dicha cuenta. Unificar en una cuenta todo lo que conlleva la celebración os permitirá llevar un control absoluto de gastos e ingresos, desde los pagos a los proveedores a las compras, pasando por las cantidades que os transfieran los invitados como regalo. 


 No tener en cuenta los gastos que suelen pasar desapercibidos a la hora de organizar la boda. Como las tasas a pagar en caso de que se trate de una ceremonia civil (no siempre lo requieren) o la cantidad que piden en muchas parroquias para la ceremonia religiosa, las invitaciones o el resto de papelería, el maquillaje y el peinado (y sus pruebas), la manicura, los posibles arreglos del vestuario de ambos, las alianzas, las dietas o desplazamientos de los proveedores, las propinas... Estos detalles pueden llegar a sumar miles de euros, por lo que no se pueden despreciar. 


 No incorporar al presupuesto los gastos postboda: la sesión de fotos, el álbum de fotos, las tarjetas de agradecimiento, las invitaciones o actividades postboda con los invitados o con aquellos que no han podido asistir, la tintorería y conservación del vestido...


Álbum de fotos de boda


 No planificar todo meticulosamente y no hacerlo con tiempo suficiente. Planear y programar cada detalle relacionado os permitirá haceros con el control de la boda, incluidos los gastos. 


 No elaborar una lista de invitados razonable y realista. Lo primero que deberíais tener en cuenta es el presupuesto, luego el tipo de boda y después el número de asistentes. Os pongo un ejemplo: una pareja con un presupuesto de 18.000 euros, que desean una celebración íntima, pero exclusiva. En este caso, tendrían que hacer un cálculo de lo que quieren gastar en cada invitado, así como en el resto de partidas generales, y de ese modo sabrán a cuántos invitar para cumplir tanto con el presupuesto como con sus expectativas. Y si quisieran una lista más numerosa, lo único que tendrían que hacer es recortar en exclusividad o buscar opciones más económicas. 


 No evitar en la medida de lo posible los servicios y artículos que tengan la etiqueta "para bodas". El hecho de que haya algo destinado específicamente para este tipo de eventos suele significar un coste añadido. El mismo servicio para un cumpleaños, una fiesta de empresa o una simple reunión de amigos suele ser algo más barato. Por ejemplo, si se trata de una celebración íntima, en lugar de pedir presupuesto para el espacio y/o el catering para una boda, hablad con el proveedor de una reunión familiar. O si vais a buscar artículos para la decoración, acudid a establecimientos genéricos, en lugar de hacerlo únicamente en aquellos especializados en el sector nupcial. Y lo mismo sucede a la hora de reservar el viaje de novios. Eso sí, los profesionales especializados en boda suelen tener mucha experiencia y recursos, lo que justifica un coste superior, así que es a vosotros a los que os toca decidir. 


 No negociar con los proveedores. Evidentemente habrá algunos servicios o artículos con los que no podréis negociar, porque tienen un precio tasado, pero habrá otros con los que sí. Podéis pedir descuentos, rebajas y otros extras que puedan abaratar los costes. Aunque también os recomiendo que seáis razonables, ecuánimes y respetuosos a la hora de intentar llegar a un acuerdo. 


Negociación


 No pedir presupuesto a varios proveedores para elegir el que más os convenga, teniendo en cuenta precios y condiciones. 


 No leer detenidamente las propuestas de los proveedores, analizando la descripción de los servicios o de los artículos que vais a adquirir, el precio unitario y el total, lo que está incluido y lo que no, los plazos de ejecución o de entrega, la forma de pago, las penalizaciones...


 No solicitar un presupuesto claro y completo a todos los proveedores con los que vayáis a trabajar. Si no lo hacéis os podéis encontrar con gastos añadidos o con la necesidad de contratar a otro profesional que cubra aquello que no os va a proporcionar el primer proveedor y que dabais por hecho. 


 Sobrecargar la boda en todos los sentidos: número de invitados, días de celebración, actividades, decoración, animación, detalles... Es mejor tener una celebración más íntima y sencilla, que una excesivamente compleja que ponga en peligro vuestra economía. 


 Pensar que la única opción es la compra, sin tener presente el alquiler. Aunque hay algunos artículos que es más rentable comprar, conviene que valoréis la posibilidad de alquilar otros. 


 Comprar demasiadas cosas o hacerlo mal. Para evitarlo no tenéis más que planificar lo que vais a necesitar realmente, comparar la oferta de diferentes proveedores, decidir qué debéis adquirir, hacer una lista de todo ello y seguirla al pie de la letra. 


Bolsas


 Dejar las compras, sobre todo las más costosas e importantes para el último momento. Si se acerca la fecha del evento y hay artículos que no habéis adquirido todavía, es muy probable que lo hagáis de forma precipitada, sin llevaros lo que realmente necesitáis, con una calidad inferior y con un precio mayor. 


 Pensar que todo lo que sea DiY no tiene coste. Hay proyectos hechos a mano que pueden resultar mucho más caros que los comprados. Valorad cuánto os supondrá llevar a cabo ese DiY en dinero, tiempo y esfuerzo y si os compensa.  


Ya sé que poner en práctica estos consejos no es fácil, porque las presiones externas son muchas y de que pesa la ilusión de tener una boda de ensueño, pero es imprescindible llegar a un punto medio en el que tengáis una celebración inolvidable y no pongáis en riesgo vuestra economía. 



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Cómo Debe Ser un Contrato de Prestación de Servicios en una Boda

No Siempre Podrá Ser Todo como Tú Quieres...


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28 diciembre, 2022

Recopilatorio de 2022 de ¿Quién dijo boda?

Parece que fue ayer cuando comencé a escribir este blog allá por marzo de 2012... y aquí sigo 10 años después, ahora que finaliza 2022. ¡Una década, ni más ni menos! 


Escribir sobre un tema tan apasionante como las bodas ha sido (y espero de todo corazón que siga siéndolo) todo un privilegio. Compartir contigo mis conocimientos y mi visión del mundo nupcial es una experiencia increíble, porque el mero hecho de hacerlo me ayuda a investigar, a aprender y a reflexonar. 


Desde aquí quiero darte las gracias por acompañarme en esta aventura y me haría muy feliz que siguieras haciéndolo en el futuro.


En esta ocasión he recopilado todos los post publicados a lo largo de 2022 en el blog de ¿Quién dijo boda?, organizados por temáticas, para que puedas encontrar el que te hayas perdido o el que quieras releer. 


Recopilatorio de 2022 de ¿Quién dijo boda?

 

Organización

 

Consejos para Organizar una Bonita Fiesta de Compromiso

Celebrar el Primer Aniversario en Lugar de una Recepción de Boda

Qué Hacer cuando el Viento Se Autoinvita a la Boda

Cómo Organizar una Boda de Estilo Picnic 

Espacios Originales en los que Celebrar la Boda 

Qué Es y cómo Organizar una Boda Celta 

La Fiesta Postboda Perfecta 

Cómo Determinar el Espacio que Necesitáis para la Boda

Cómo Organizar una Boda en un Castillo

¿Cuántos Aseos Portátiles Hacen Falta en una Boda? 

Claves para Organizar una Boda de Otoño Cálida y con Encanto

Cómo Organizar una Boda Inspirada en los Viajes

Cómo Organizar una Boda en Navidad 

 

Cómo organizar una boda en un castillo - ¿Quién dijo boda?

 

Proveedores nupciales

 

Cómo Detectar a un Mal Proveedor Nupcial 

Consejos para Elegir al Mejor Videógrafo para la Boda 

Consejos para los Pagos a los Proveedores el Día de la Boda

  

Ceremonia


Ceremonias Simbólicas de lo Más Inspirador (II) 

 

Ceremonias simbólicas de lo más inspirador - ¿Quién dijo boda?

 

Recepción y gastronomía

 

¿Qué Hacer con la Comida que Sobra en la Boda? 

Cómo Ofrecer una Bebida de Bienvenida a los Invitados

Cómo Organizar una Boda Sin Alcohol (o en la que Se Fomente el Consumo Responsable)

Invitados que Cancelan a Última Hora: qué Ocurre con Sus Cubiertos  

Errores y Aciertos con la Recena en la Boda 

Banquete de Boda de un Único Plato: ¿Sí o No?


Decoración


Cómo Utilizar las Flores Secas en una Boda

Cómo Conseguir Mesas de Boda Lujosas Sin Gastar Demasiado 

Flores que Deberías Evitar en la Boda 

Tarjetas de Puesto de Mesa: cómo Elegirlas y Disponerlas 

Todo lo que Debéis Saber sobre el Seating Plan 

Alfombra o Pasillero para la Ceremonia: ¿Sí o No? 

Cómo Ofrecer y Disponer los Detalles para los Invitados

 

Cómo conseguir mesas de boda lujosas sin gastar demasiado - ¿Quién djo boda?

 

Economíay finanzas

 

¿Por Qué Ceñirse al Presupuesto de la Boda? 

Pedir Dinero como Regalo de Boda: ¿A Favor o en Contra? 

Cómo Financiar la Boda: Ahorros, Préstamo o Tarjeta 

Ventajas e Inconvenientes de que los Padres No Paguen la Boda

 

Novia

 

Novia: Consejos para Estar Cómoda el Día de la Boda

Trucos para Lucir el Velo sin Contratiempos y con Estilo 

Consejos para No Arrepentirte de Tu Elección del Vestido de Novia

Cómo Prepararte para la Prueba de Peinado de Novia 

Cómo Elegir y Lucir un Vestido Cut-Out Sin Miedo a Equivocarte

¿Sandalias o Zapatos Cerrados para la Novia?

Ideas para Reutilizar Tu Vestido y Complementos de Novia Tras la Boda

Consejos para Llevar Flores Naturales en el Pelo el Día de la Boda 

Ideas para Cubrir y Decorar los Tallos del Ramo de Novia 

Ventajas e Inconvenientes de la Ropa Interior Incorporada al Vestido 

 

¿Sandalias o zapatos cerrados para la novia? - ¿Quién dijo boda?

 

Novios

 

Algunas Supersticiones de Boda que Quizás Queráis Conocer

Cómo Abandonar la Fiesta de la Boda con Estilo

Los Novios No Deberían Preocuparse de Nada el Día de la Boda

Buenos Hábitos que Adquirir Antes de la Boda

 

Invitados

 

Juegos para Entretener a los Invitados en la Boda

Preguntas que Mejorarán la Experiencia de los Invitados

 

Y más...


Frases para Desearles lo Mejor a los Novios 

 

Espero que 2023 (y también los que le seguirán ) sea un año magnífico para todos.


 

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Recopilatorio de 2020 de ¿Quién Dijo Boda?

Recopilatorio de 2019 de ¿Quién Dijo Boda?

 

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15 junio, 2022

Ventajas e Inconvenientes de que los Padres No Paguen la Boda

Seguro que habéis oído y leído mucho acerca de quién paga qué en la boda. Que si los padres de ella pagan la pedida, el vestido, el anillo de él... Que si los de él se hacen cargo de anillo de compromiso y de la alianza de ella, del banquete... Y es que la etiqueta nupcial ha tenido definida la colaboración económica de los progenitores de los novios hasta el más mínimo detalle. De hecho, durante mucho tiempo se ha dado por hecho que los padres pagaban la boda (casi) en su totalidad. 


Pero los tiempos cambian, por suerte. Los novios cada vez se casan más tarde y son más independientes. Las parejas en sí cambian, y el binomio mujer-hombre ya no es el único, por lo que no siempre hay ya familia de ella y familia de él. Los padres no siempre tienen una situación económica desahogada. Todo ello contribuye a que muchas parejas prescindan del apoyo económico de sus progenitores. Algo en lo que estoy totalmente de acuerdo, aunque respete otras opciones.


En este post quiero comentaros cuáles son los inconvenientes y las ventajas de que vuestros padres no paguen la boda, así como algunos consejos tanto si queréis ser independientes como si queréis que contribuyan económicamente en su organización.

 

Ventajas e inconvenientes de que los padres no paguen la boda

 

Inconvenientes

 

Tendréis que hacer frente a los gastos de la boda vosotros mismos, lo que puede suponer un buen pellizco para vuestra economía.

 

Hay padres muy conservadores que pueden percibir el hecho de que seáis vosotros los que paguéis los gastos de la boda como un desaire. 

 

Y también los hay que son muy controladores, y pueden ver ese gesto de independencia con malos ojos. Ambas dos situaciones pueden generar discusiones y tiranteces entre vosotros y vuestros progenitores.

 

Ventajas 

 

Tendréis independencia a la hora de cuánto gastar a la hora de organizar la boda, y de cómo hacerlo.

 

En caso de que os intenten imponer un tipo de celebración en concreto, invitados que no son de vuestro agrado o un estilo de boda que no es el vuestro, tendréis más libertad para negaros. 


Novios abrazándose

 

No cargaréis a vuestros padres con unos pagos a los que no siempre pueden hacer frente con holgura, pero que asumen por amor hacia vosotros, sus hijos. 


Algunos consejos

 

Preparad un presupuesto (realista) para la boda, así sabréis cuánto costará y si podéis hacer frente a ese desembolso.  

 

Poneos de acuerdo respecto a la posible participación de vuestros progenitores en los gastos de la boda.

 

Por mucho que haya sido tradición el que los padres paguen una buena parte de la boda (los de ella unas cosas y los de él otras), no es ninguna obligación que lo hagan. Las costumbres cambian y no todas las economías pueden soportar ciertos desembolsos.

 

Hablad con vuestros padres acerca de los gastos de la boda lo antes posible, no deis por hecho nada vosotros ni que lo hagan ellos. Y hacedlo de una forma transparente y honesta. 

 

Si esperáis que vuestros padres hagan algún desembolso, consultádselo antes, y hacedlo con respeto y delicadeza.

 

Mi consejo es que no pidáis un cheque en blanco y que determinéis una cantidad concreta con la que vuestros progenitores participarán en los gastos de la boda.  


Novia y su madre sonriendo

 

En caso de que queráis que vuestros progenitores paguen parte de la boda, debéis estar preparados para que se sientan con derecho a opinar y participar en la organización.  

 

En caso de que ya tengáis una edad, es probable que tengáis estabilidad económica, mientras que vuestros padres quizás ya estén jubilados, por lo que sería injusto pedirles que paguen la boda.

 

Si tenéis hermanos y hermanas, evitad hacer comparaciones entre las contribuciones económicas de vuestros papás con cada uno de vosotros. Cada uno tiene unas necesidades y la situación financiera de los padres en cada momento puede ser diferente.

 

Tampoco hagáis comparaciones entre los que aportan los padres de cada uno de vosotros, por el mismo motivo que en el caso anterior.

 

Si no queréis desairar a vuestros padres porque queréis haceros cargo vosotros de los gastos, siempre podéis permitirles que os regalen algo relativo a la organización (vestuario, ramo, tarta de boda, DJ, alquiler del coche nupcial...). Os recomiendo que sea algo que os haga ilusión, para que ellos sientan que os están haciendo felices con su detalle. 

 

Padres mirando con emoción a los novios durante la ceremonia

 

Si vuestros padres han contribuido, mucho o poco, en el pago de la boda, agradecédselo debidamente. Es lo menos que podéis hacer. Y si no han podido o no han querido pagar nada, tampoco se lo reprochéis, incluso aunque os sintáis defraudados. Como os he comentado antes, hacerlo no es obligatorio.


Pague quien pague la boda, lo importante es disfrutad mucho de la organización y de la propia celebración, pero todavía lo es más que seáis muy felices en vuestro matrimonio.


 

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16 marzo, 2022

¿Por Qué Ceñirse al Presupuesto de la Boda?

Una boda es probablemente el evento más grande, complejo y caro que organizaréis en vuestra vida, salvo que os dediquéis a ello profesionalmente. Ninguna otra celebración familiar o con amigos se le podrá comparar, ni comidas o cenas de Navidad, ni cumpleaños, ni aniversarios, ni siquiera la fiesta de inauguración de una nueva casa.

 

Por eso es importante que fijéis un presupuesto para la organización de la boda, pero lo es más todavía que lo respetéis escrupulosamente. Muchos novios parten con un presupuesto inicial, pero creen que ir añadiendo gastos sin apenas control es algo inevitable. 

 

Porque gastar más, mucho más, sin apenas daros cuenta, es mucho más sencillo de lo que parece. Y ese es el motivo que de que muchas parejas comiencen su vida de casados con un agujero más que notable en su economía.

 

Como no quiero que eso os suceda a vosotros, en este post quiero daros los motivos por los que os interesa ceñiros al presupuesto de la boda y cómo conseguirlo

 

¿Por qué ceñirse al presupuesto de la boda?

 

Motivos para ceñirse al presupuesto en la boda


La cantidad de dinero que os gastéis no tiene que ver obligatoriamente con el éxito de la boda. Una boda pequeña y sencilla puede ser inolvidable si os enfocáis en la experiencia y en los detalles. Y una multitudinaria y con aspiraciones puede incluso llegar a convertirse en vulgar si está mal planificada y peor ejecutada. 

 

Es probable que si gastáis más de lo previsto tengáis que recurrir a préstamos, lo que empeorará todavía más el descalabro económico, puesto que a la cantidad principal le tendréis que añadir intereses, comisiones y otros gastos. 

 

Imagen de reloj y montones de dinero que representa a los préstamos

 

Una boda es sólo es el primer paso de un matrimonio, de un largo camino que recorreréis juntos, así que es no conviene comenzarlo con problemas económicos. 

 

Ceñirse a un presupuesto os ayudará a mantener el estrés a raya. De forma consciente o inconsciente, gastar más de lo que os podéis permitir os provocará nerviosismo e incertidumbre.

 

Consejos para ajustarse a un presupuesto

 

Antes de nada debéis decidir cuánto dinero os podéis permitir gastar en la organización de la boda. Esta cantidad tiene que ser realista y prudente. 

 

A la hora de marcaros un presupuesto es imprescindible que decidáis qué es lo importante para ambos y qué no lo es.  

 

Si vuestros padres os van a ayudar económicamente, deberíais incluir las cantidades con las que quieran colaborar en el presupuesto. Ojo, que esas cantidades deben ser reales, no las que creéis que os van a entregar. 

 

Pareja hablando delante de un café

 

No contéis con el dinero que prevéis que los invitados os van a entregar como regalo, porque podéis llevaros una desagradable sorpresa. Puede que haya más personas que las que pensáis que declinen la invitación, puede que las cantidades sean menores de lo que pensabais o que, a pesar de incluir el número de cuenta en las invitaciones, haya personas que prefieran regalaros algo diferente al dinero. 

 

No os sintáis presionados ni por lo que veáis en las redes sociales o en las revistas especializadas, ni tampoco por amigos o familiares. No son ellos los que van a hacerse cargo de los gastos de la boda, ni tampoco os van a ayudar si vuestra economía se resiente.

 

Si la boda está bien planificada, no será necesario gastar más de lo que os habéis marcado como límite. Por eso es fundamental que decidáis antes qué tipo de evento queréis, cuántos invitados habrá, qué detalles son importantes para vosotros y cuáles son prescindibles, etc. 

 

Hay muchas maneras de conseguir un estilo o un efecto determinado a la hora de organizar una boda, por lo que podéis conseguir lo que buscáis gastando menos dinero. El secreto: pensar fuera de la caja. 

 

Y si hay conceptos en los que finalmente os gastáis más, os recomiendo que recortéis en otras partidas que os importen menos. De ese modo podréis seguir manteniendo el presupuesto, sin renunciar a nada fundamental. 


Ajustarse a un presupuesto siempre es una buena idea, también a la hora de organizar una boda.


 

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Gastos en la Boda que No Sospechabas (I)

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23 septiembre, 2020

Consejos para Priorizar en la Organización de la Boda

Para que la organización de la boda no tenga un impacto negativo sobre vuestra relación, vuestra salud mental y vuestra economía hay un secreto: aprender a priorizar. 

 

Es habitual que las parejas se vean inmersas en un torbellino que les atrapa desde el mismo momento en el que deciden casarse. Por una parte, no suelen saber exactamente lo que quieren o lo quieren todo, absolutamente todo. Por no hablar que de muchas de las personas que les rodean opinan y aconsejan de manera apremiante sobre todo lo que tenga que ver con el enlace. Y es lo peor que puede suceder, porque para que la organización de la boda no se convierta en un caos es indispensable priorizar.


Consejos para priorizar en la organización de la boda

 

Antes de nada

 

Sentaos y, sin profundizar más allá, tomad papel y bolígrafo y escribid cómo es la boda que os gustaría tener. Apuntad todo lo que se os ocurra sin más, sin entrar a analizarlo, porque probablemente os bloquearéis enseguida y dejaréis de escribir. Ya habrá tiempo más adelante para estudiar detenidamente cada punto. Aunque muchas de las ideas no se puedan llevar a la práctica, sí que tendréis otras que os ayudarán a diseñar una boda preciosa... y real.

 

Y luego marcad cuáles de esas ideas os parecen prioritarias en principio. Será la base sobre la que trabajéis, pero con casi toda seguridad cambiaréis lo que habéis anotado en un principio.

 

Tened en cuenta que las prioridades afectan a dos facetas fundamentales: el tipo de boda y el presupuesto.

 

Pareja tomada del brazo, ella con un anillo de compromiso en el dedo


Tipo de boda 

 

Es fundamental que decidáis si para vosotros es más importante la fecha o el lugar en el que celebrar la boda. En caso de que prime la fecha, primero tendréis que elegirla y, a partir de ahí, buscar espacios que estén libres el día elegido. Y, por el contrario, si lo primordial para vosotros es contraer matrimonio en un lugar concreto (tanto para la ceremonia como para la recepción), tendréis que ser más flexibles con el calendario. 

 

Otro punto sobre el que debéis poneros de acuerdo es sobre el número de invitados. ¿Preferís una boda íntima o una gran boda? ¿Os importa más la calidad o la cantidad de los asistentes y de los detalles que les podréis ofrecer?

 

También deberíais poneros de acuerdo en cuanto al estilo de la boda: formal o informal, lujosa o sencilla, convencional u original, urbana o campestre... Quizás os importe mucho imprimir un estilo concreto a la ceremonia y el banquete, o puede que prefiráis centraros en la calidad de los detalles. 

 

Para que la boda sea la que realmente queréis, la que os podéis permitir y la que no os dé quebraderos de cabeza es necesario que sepáis en qué prefería gastaros el dinero: las invitaciones, el alquiler del espacio, el vestuario, los complementos, la fotografía, el entretenimiento, la comida, la bebida, la decoración...


Pareja de novios besándose en el coche


Presupuesto

 

Fijad cuál será vuestro presupuesto. Esa cantidad debe ser lo más realista posible. 

 

Si vais a ser vosotros los únicos que aportéis dinero para la boda, procurad que no afecte sustancialmente a vuestra economía. No es muy buen idea comenzar una vida en común con una deuda inmensa. El hecho de solicitar un préstamo para pagar la boda no es lo más acertado, sobre todo si es uno de esos tan rápidos y tan fáciles con los que nos bombardean constantemente en la TV.  Es más inteligente optar por una boda muy íntima o incluso por posponerla hasta que vuestras finanzas mejoren. 

 

En caso de que vuestros padres u otros familiares os vayan a ayudar, es importante que tengáis claro cuánto dinero va a aportar cada uno. Esa aportación no debería tampoco socavar la economía de los familiares, por mucho que os quieran y por mucha ilusión que os haga a todos la boda. Si os prestan el dinero en lugar de regalároslo, sería conveniente que firmaseis un préstamo privado entre particulares, porque así no tendréis problemas si Hacienda os investiga. Es algo muy sencillo y merece la pena hacerlo bien. 

 

No contéis con el dinero que os regalen los invitados, porque os podéis llevar más de una sorpresa. Si antes se podía costear una boda con esos sobres y esas transferencias e incluso sobraba dinero para el viaje de novios o para algún capricho, ahora no es así. La situación económica y laboral de los invitados no siempre es la más boyante, por lo que muchos no podrán contribuir con demasiado dinero. Incluso hay cada vez más personas que prefieren volver al obsequio físico en lugar de entregar dinero. Y, por otra parte, la pandemia está recortando el número de invitados día sí y día también, por lo que os podéis encontrar con que tendréis que pagar una serie de gastos y pocos asistentes que los cubran con su regalo en dinero.

 

Dinero doblado en forma de corazón

 

Por escrito

 

Una vez que tengáis claras las prioridades y el presupuesto, será el momento de plasmarlo por escrito, especificando las diferentes partidas y el dinero destinado a cada una de ellas. 

 

Es esencial que sigáis ese presupuesto al pie de la letra, porque es muy fácil que los gastos extras se os vayan de las manos

 

Si al final decidís gastar más en una partida que no estaba prevista, tendréis que reducir otra que os importe menos para compensar y que las cuentas os cuadren. 

 

Lo ideal: un Excel o un programa de control de gastos que os ayude a llevar las cuentas al día y de forma realista.  


Mujer escribiendo en una agenda mientras desayuna

 

Cómo priorizar

 

No negociables

 

Anotad aquello de lo que no queréis prescindir en ningún caso. No deben ser caprichos, sino esos detalles sin los que no os imagináis vuestra boda, los que os harían sufrir realmente si tuvieseis que prescindir de ellos. 

 

Lo importante

 

Es necesario que después de lo no negociable, decidáis qué es lo importante para ambos. 

 

Hay parejas que quieren que prime la estética sobre otras cosas y se centran en el vestuario, en la decoración y en todo aquello que es altamente instagrameable.

 

Otras prefieren dedicar una buena parte del presupuesto al entretenimiento, sobre todo en bodas de fin de semana.

 

Cualquier decisión que toméis será acertada, aunque siempre os recomendaré que os centréis en la comida, la bebida y la diversión. Los invitados siempre recordarán esos tres puntos más que cualquier otro.

 

Lo prescindible

 

Analizad cuáles son los elementos que son prescindibles para los dos, o aquellos en los que podéis recortar sin reparos. 

 

Por ejemplo, si las invitaciones no son importantes para vosotros, podéis recurrir a plantillas on-line o a diseñarlas y/o fabricarlas DiY. 

 

Espero que estos consejos os ayuden a priorizar y que podáis disfrutar del antes, del durante y el después de la boda. 



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Hablando de Dinero en la Boda

No Siempre Podrá Ser Todo Como Tú Quieres... 

 

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